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Martes 25 de julio de 2017 •11:07

Detalles de una obra histórica contados por los restauradores y un historiador.

 

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Terminó la restauración y lo que se buscó recuperar es el aspecto que tenía la Pirámide de Mayo hace 105 años. Así las estaturas que rodeaban al monumento  en el pasado volvieron a acompañarlo hoy. Un equipo de ingenieros, historiadores, arqueólogos y restauradoretuvo a cargo la restauración, en el marco de un proyecto de recuperación de la histórica Plaza de Mayo. 
 

 

“Recuperamos este monumento que es un ícono para nuestra ciudad por su valor histórico y cultural”, dije. “Hubo que corregir el problema de la humedad que tenía. Para eso sacamos todas las capas de pintura e hicimos un revoque nuevo compatible con el original. Además, realizamos una vereda perimetral de aproximadamente 1,20 metros para alejar la tierra mojada de la mampostería y reemplazar la baranda por una reja de 3 metros de altura, para preservarla de pintadas o daños por actos vandálicos”, agregó Marcelo Magadán, principal encargado de la restauración.  
 
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Marta Zaffora, coordinadora general de restauración, dijo: “Lo que hicimos fue consolidar las piezas originales de la Pirámide, todo lo que no pudo abarcar la consolidación se modeló in situ”. 
 

 
“La restauración de la Pirámide de Mayo es un tema que tiene muchos años, prácticamente desde hace 15 o 16 años que se viene pidiendo que se deje de pintar, simplemente capa de pintura sobre capa de pintura y que se haga una intervención profunda, seria, con profesionales adecuados. Y eso llevó que se nos ocurriera hace algunos años que las cuatros esculturas que estaban a 150 metros de aquí, podían recuperarse y podía rearmarse la Pirámide a su estado de máxima expresión. Ese proyecto se fue transformado, fue creciendo, se le agregó arqueología,  y el gobierno de la Ciudad, a través del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, asumió el compromiso de llevar adelante esta tarea y es lo que estamos viendo hoy, la recuperación de un monumento sustantivo de nuestra historia. La idea fue restaurarlo por profesionales y recolocar las cuatro esculturas  para que la Pirámide de Mayo vuelva a ser lo que fue en su época, el verdadero símbolo de la libertad argentina” (Daniel Schávelzon, restaurador y conservador del patrimonio). Pero la historia no comienza hoy. 
 
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“La historia de la Pirámide de Mayo se remonta a 1811, cuando fue construida por Francisco Cañete para festejar el primer aniversario de la Revolución de Mayo”, explica Daniel Balmaceda, periodista e historiador, a los que se acercaron a la plaza para conocer su historia, el mes pasado, cuando estábamos finalizando la primera etapa de su restauración. 
 

 
“Era más sencilla y de menos altura. La levantaron con ladrillos y la llamaron Columna del 25 de Mayo. Hacia 1856, el monumento se encontraba muy abandonado por lo que fue intervenido por el arquitecto Prilidiano Pueyrredón, quien la hizo más alta e incorporó distintos relieves y la inscripción 25 de Mayo de 1810. En una de las caras del obelisco se agregó un sol, y en las cuatro restantes coronas de laurel. En la base, en sus cuatro lados colocaron el escudo nacional argentino. Además, el escultor francés Joseph Dubourdieu sumó la figura de la Libertad, que se encuentra en la parte superior, y las estatuas de la industria, el comercio, las ciencias y las artes, ubicadas en los cuatro ángulos del pedestal. Estas últimas fueron reemplazadas en 1878, porque se encontraban en muy mal estado, por otras de mármol blanco (figuras que representan la geografía, la astronomía, la industria y la navegación), que el Banco Provincia tenía en su sede central y donó a la municipalidad”,  continuó.
 
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Francisco Girelli, responsable de la investigación histórica del proyecto de restauración actual agregó que  entre 1878 y 1912 comenzaron las obras para la construcción de un gran monumento, que debía encerrar en su interior a la Pirámide, dedicado a la independencia en el centro de la Plaza de Mayo. El monumento jamás se construyó pero se llegó a trasladar la Pirámide al centro de la plaza. Hecho que ocurrió en 1912, bajo la dirección de Anselmo Borrel, cuando se trasladó al sitio actual, 63 metros más al este de donde se encontraba originalmente. Girelli explicó que para el traslado retiraron las estatuas, para que sea más liviano. “No se volvieron a colocar, quedaron en un depósito municipal y recién en 1972 fueron ubicadas en la intersección de las calles Defensa y Alsina”, en la Plazoleta San Francisco, frente a la iglesia homónima.
 
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En julio de 2017, las obras de restauración terminaron, volviendo a la Pirámide y a las estatuas, a su aspecto y lugar original. “La restauración resultó mucho más compleja de lo que estaba previsto originalmente” (Schávelzon) “Nos encontramos con muchas capas de pintura, y la consigna, por parte del ministerio y del ministro, fue clara, había que recuperar la superficie original. Había lugares que tenían hasta 12 capas de distintas cosas, como enduido, pintura, revoque y cemento”. Mucho más compleja, dijo, resultó la restauración, como la libertad. La escultura de la Libertad es de ladrillo, de mampostería, revocada y tallada. La restauradora Zaffora, afirmó que: “Todo lo original estaba en condiciones”. Así que se si la libertad está en condiciones, todo lo demás se puede arreglar, hoy.
 
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Eduardo Macchiavelli Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires
 

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