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Viernes 13 de enero de 2017 •11:30

De una cooperativa que recupera residuos en la ciudad.

 

Foto hoja adaptada

 
Había un hijo que mantener y por eso no bajó los brazos. Tenía tiempo para conversar del ayer y yo para escucharla. En la recorrida que hicimos juntos por el Centro Verde de Retiro Norte, coordinado por la Cooperativa El Ceibo. Me lo dijo:
 
Cristina Lescano, apenas baja la cabeza para mirar por encima de sus anteojos y agradece la visita al saludarme. Y la sensación de plenitud por el trabajo realizado la muestra hoy más entera. Pero no siempre fue así, dice. Esta luchadora incansable, directora de la cooperativa de recicladores El Ceibo, caminó tierra y destino para llegar hasta acá. Sin trabajo y viviendo en una casa tomada, a fines de los 80, le tocó salir a la calle con su hijo y una enorme vergüenza, pero pudo. “Tuve que aprender a las apuradas el oficio del cirujeo”. Fueron 10 las mujeres que junto a ella, reunieron fuerzas y salieron a buscar el pan con un oficio humilde. Y honorable. “Las mujeres somos las que logramos las cosas”. “Nos sacaban los carros, nos estafaban en los depósitos, no éramos bien vistas entonces”, rememora con angustia.
 
Foto el ceibo 2
 
Hoy en cambio, ya no revuelve la basura y son 342 las personas que, bajo su dirección, separan los residuos de Palermo, Recoleta y Puerto Madero (recolectan 22 toneladas diarias), para trasladarlos a empresas que le dan tratamiento y los reintroducen en el proceso productivo. Así se pasó de la separación de residuos en la vía pública a la clasificación en los Centros Verdes (el Retiro Norte es 1 de los 8 que hay en la ciudad. Actualmente se encuentra en ejecución un plan de mejoras de todos los Centros que finalizará en diciembre de este año). Como con la formalización de los recuperadores urbanos en el 2002, integrados al Servicio Público de Higiene Urbana, se incorporaron 12 cooperativas y se crearon 4.500 puestos de trabajo, que mediante el apoyo del Gobierno porteño mejoraron sus condiciones de trabajo para resguardar su salud y su seguridad, y garantizarles el acceso a una obra social y a los elementos necesarios para cumplir con su tarea: uniformes, bolsones, camiones y colectivos. Ya no es lo mismo.
 
Foto el ceibo 1
 
“La Educación se hace hacia adentro y también hacia afuera, hay que educar a los que hacen”, sostuvo Cristina mientras caminábamos y conversábamos. Y yo decidí contar un poco su historia. Un poco con lo que escuché de su boca y otro poco con lo que leí sobre ella en las numerosas notas publicadas con su relato. En fin. Como si la experiencia de vida tuviera mucho más que decir acerca de su trabajo. Por entonces, sin saber, sin creer, sin entender, que desde el pliegue del primer cartón hasta hoy, una vuelta de hoja, le cambiaría la vida.
 
Eduardo Macchiavelli Ministro de Ambiente y Espacio Público de la  Ciudad de Buenos Aires 

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