Noticias - Ni una ménos
Jueves 15 de diciembre de 2016 •11:30

Sobre los destrozos a la estatua de Patoruzú y sus repercusiones.

 

Foto Patoruzu nueva

 
Si lo que buscaba era destruir, ya ven lo fácil que fue: lo consiguió. La cosa más sencilla del mundo. Justamente porque el monumento a Patoruzú estaba instalado en el espacio público en el vistoso Paseo de la Historieta en San Telmo. El llamamiento más burdo a vandalizar obras de arte, proferido salvajemente por quien lo hizo, vaya uno a saber con qué injusta intención. Fue tan bruta y violenta su forma, que las reacciones en su contra no se hicieron esperar (casualmente la noticia apareció en varios medios). Luego el rechazo siguió por quienes leyeron las publicaciones: la misma noticia con títulos parecidos “Adiós Patoruzú” (La Nación), “Patoruzú no está” (La Prensa), “Vandalismo: sólo quedaron los pies de Patoruzú (La Razón), “Robaron la estatua de Patoruzú: sólo quedaron las sandalias” (Clarín). Y después la duda si se trató de vandalismo o robo. Hasta que el Ministerio de Cultura aclaró que la estatua no había sido sustraída, sino que fue removida para realizarle arreglos por vandalismo. Pero todavía a sus agresores y al monumento no se lo pudo recuperar. Seguramente con tiempo el MOA (el Centro de Monumentos y obras de arte) va a poder hacerlo y habrá otro Patoruzú para disfrutar a cielo abierto como el que muestra la foto, y esperemos no sea vandalizado (la Ciudad gasta por mes más de 5 millones en recuperar los daños causados por vandalismo).
 
El vandalismo constituye una actitud o inclinación a cometer acciones destructivas contra la propiedad pública sin consideración alguna hacia los demás. Pero no es eso únicamente de lo que hablo, de destruir monumentos; sino que cuando se destruye una estatua se está destruyendo el patrimonio cultural de una Ciudad. Un espacio común para disfrutar, admirar y recordar personajes de historieta tan queridos como al cacique tehuelche. Además en este caso fue a todos.
 
Muchas veces, una vez dañadas, las piezas originales no vuelven a ser las mismas jamás. Se hacen cosas así a menudo en la vía pública, e incluso habitualmente las naturalizamos. -Vamos a reforzar los controles y trabajar en la prevención con guardianes de plazas para resguardar las estatuas-. Lo que no podemos hacer es resignarnos ante estos atropellos; que no son sólo al Estado, sino a toda la sociedad.
 
 Foto 2 Patoruzu
 
Eduardo Macchiavelli Ministro de Ambiente y Espacio Público de la  Ciudad de Buenos Aires 

Últimas Noticias