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Jueves 12 de octubre de 2017 •11:15

La historia de hoy es la de Connie, que ganó un segundo premio con una rosa que nació de un esqueje del Rosedal.

 

Foto connie va
 
Me llamo Connie Moreno Quintana, un día de julio de 2015 vine con toda la gente que viene al Rosedal a retirar sus esquejes. Venía a buscar una rosa especial, la Valentina Casucci, y la quería reproducir porque en ningún vivero se puede comprar. Me llevé los 5 esquejes, los planté en un cantero en el campo, los cuidé. De los cuales se me murieron 2 esquejes a los primeros dos meses. Al mes siguiente me quedaron sólo 2 y empezaron a brotar y a salir las hojas. Cuando floreció la primera, en diciembre, me di cuenta que no eran dos Casuccis, o era una desteñida y la otra una Casucci. Resultó que me había llevado una Cristóforo Colombo y una Valentina Casucci. Las dos florecieron espectaculares.
 
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Después, en octubre del año pasado se hizo como todos los años la exposición de la Asociación Argentina de Rosicultura, en Puerto Madero, en el edificio Brisas del Mar, y llevé mis rosas. Previo a eso me enteré por Rosicultura que había una charla para nuevas expositoras a la cual acudí, para saber cómo se exponía porque no es tan fácil. Me mostraron los catálogos, me enseñaron cómo se presentaban, que era lo importante en una rosa en la presentación, tanto el tallo, las hojas, las flores, el perfume, las categorías, y expuse. 
 
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Resulta que de 8 a 11 armamos todas las mesas, pasaban las chicas que te asisten, que son todas unas genias que me ayudaron muchísimo. Las grandes expositoras me asesoraban sobre que pimpollo cortar, que hoja sacar, que flor poner, que flor no poner y cuando volví a las 4 de la tarde para ver si había ganado algo –en realidad yo sólo iba a participar, quería aprender- me encontré con que había presentado en 10 categorías y había ganado en las diez. 
 

 
Todas mis rosas tuvieron o primer premio, o segundo, o tercero, o mención especial, pero lo que más me interesó fue cuando descubrí que la Cristóforo Colombo que presenté, era de un gajo del Rosedal. 
 
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Ese primer gajo que me llevé, era enorme, y tenía un 2do premio. La emoción que me agarró. Entonces ese mismo día les mandé la foto a los chicos que trabajan en el Rosedal. Porque me saqué un montón de fotos con la tarjeta con el premio. Se la mandé a los chicos del Rosedal y al día siguiente me vine con la tarjeta con el premio y las fotos y todo para mostrarles. La verdad que me encantó que haya ganado un 2do lugar. Me pareció excelente eso.
 
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La verdad es que la pasé también en el Rosedal, cuando vine a buscar esos esquejes que decidí venir al año siguiente. Así que el año pasado me vine con mi bicicleta, con mi tijera de podar y mis guantes y pregunté: ¿Puedo ayudar? Y ahí estaban todos los chicos que trabajan con las rosas, estaban Martín, Nicolás, Fede. Y me dijeron: “dale, buenísimo”. Así que vine y ayudé y la verdad que la pasé bárbaro. Entonces este año les avisé que iba a traer amigas mías. Así que se armó un equipo de voluntarias. Y este año nos dieron las camisetas verdes que dicen voluntarias. La verdad que la pasamos brutal, nos encanta charlar con la gente. Nos hacen preguntas. A veces no las podemos contestar porque no sabemos tanto. Uno aprende con la gente y aprendemos muchísimo de ellos y también le transmitimos lo poquito o mucho que sabemos y que los puede ayudar.
 
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Yo sé que hace 3 o 4 años estaban los chicos de mantenimiento y vos te acercabas y te daban un pedacito de esa rosa, que es el esqueje, el tallito. Entonces fue ahí que decidieron armar algo más profesional en el Rosedal. Que la gente viniera más cómoda. Que supiera que es lo que se está llevando. Entonces, hoy por hoy, se entregan 5 esquejes en una bolsita –como los que yo me llevé- donde les explicamos cómo se planta, se les da un folleto, para que cada persona tenga la posibilidad de tener un pedacito del Rosedal en su casa. Generalmente es suerte. Se necesita mucha suerte para que salgan, pero yo hablo por mi propia experiencia. El 75% de los esquejes que me llevé del Rosedal han salido, han florecido y ya ven que expuse una rosa del Rosedal y ganó un 2do premio. Sin saberlo, fui a participar y lo gané. Le damos las instrucciones o cuando yo las doy, les hablo en base a mi experiencia, porque sé que se puede. Y la idea es que todos tengan la posibilidad de llevarse un esqueje para reproducirlos en sus casas. Y después compartir su historia como lo hizo ella. Mejor que ella yo no la podía contar.
 
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Eduardo Macchiavelli Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires
 

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