La ciudad

Viernes 20 de octubre de 2017 •12:28

Cumplió 100 años el Vivero de la Ciudad.

 Foto vivero 3
 
En el Vivero la producción anual se cuenta de a miles. Cada año se generan 25.000 ejemplares forestales, 10.000 plantas de interior y 150.000 flores de estación para los períodos: primavera/verano, otoño/invierno, y otra vez primavera.
 
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Desde 1917, el vivero funciona en las tierras que pertenecían a la Hermandad de la Santa Caridad hasta 1828, cuando Domingo Olivera las compró para explotarlas con fines agrícolas. En marzo de 1912, la municipalidad de Buenos Aires las adquirió para convertirlas en el Parque Nicolás Avellaneda, uno de los espacios verdes más importantes de la ciudad por su extensión, forestación y patrimonio histórico y cultural. 
 

 
Las hectáreas del parque, que son 30, están delimitadas por la avenida Directorio y por las calles Monte, Florentino Ameghino y Lacarra.  Allí se encuentra la casona de la familia Olivera, que formaba parte de lo que era el caso principal de una estancia, hoy convertida en un centro cultural. El vivero tiene diez áreas: semillero, rosaleda, cultivos de plantas interiores, coníferas, palmeras, arbustos, forestales, fitodecoración, floricultura y coordinación general y administración. El camino de todos los ejemplares se inicia en el semillero, y desde ahí van directamente a los invernaderos o las dos vidrieras de siembra destinadas a especies forestales. 
 
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Cada una puede albergar hasta 12.000 unidades que a los tres meses de ser cultivadas se trasplantan a macetas más grandes y se trasladan a vidrieras de acopio. En esos espacios permanecerán entre seis meses y un año, para luego pasar al espacio público y a distintas áreas del gobierno de la ciudad.
 

 
Los chicos con guardapolvo que están haciendo una visita guiada realizan el camino inverso. Primero conocieron las plantas en las sedes comunales y ahora están viendo como se producen en el vivero. Están transitando el área de cultivo donde se generan 10.000 plantas por año. El 80% de estos cultivos quedan en el invernadero como reserva para recambio. Para satisfacer los pedidos de las distintas reparticiones de gobierno y de los parques y plazas de la ciudad. Petuñas, copetes, corales, helechos de arroz y otras herbáceas cultivadas hace dos meses son las más demandadas en esta época. 
 
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Los invernaderos donde se cultivan son como arcoíris, surcados por franjas de colores que se mezclan a lo largo del espacio. “Tenemos entre 30.000 y 40.000 ejemplares listos para trasplantar, pero la producción anual es de 150.000 plantas”, dice Carlos Sampayo, responsable del área de floricultura. 
 
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Además de las plantas y flores pequeñas que florecen en el Vivero de la Ciudad y se trasplantan a la vía pública, otros ejemplares de mayor tamaño siguen el mismo camino. Como el que siguió nuestro jefe de gobierno cuando realizó la recorrida por los festejos de los 100 años del vivero municipal: “Es un orgullo festejar 100 años. Es un orgullo ver el laburo que se hace acá en la ciudad. Cuando decimos que la ciudad está linda, que está bien mantenida, en gran medida es por el laburo que se hace acá. De acá salen las flores, las plantas y los árboles que embellecen el espacio público en la ciudad, las plazas, los parques y canteros”. 
 

 
Los ejemplares de catalpa, jacarandá, sesbania, tipa y fresno que se encuentran en una de las vidrieras de siembra no tienen más de diez centímetros. La noticia salió publicada con dos títulos parecidos por La Nación Online. -Ahora también van a reconocerlos en las calles o parques los chicos de los colegios que hicieron la visita-. Son miniaturas de los árboles que cuando tengan al menos un metro y medio se trasplantarán.
 
Foto vivero 2
 
Eduardo Macchiavelli Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires
 

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